La agenda de Vaca Muerta en 2025 combinó una foto de expansión con una película de tensiones. La producción nacional de petróleo quebró marcas históricas en el segundo semestre, con un pico que volvió a poner al país por encima de su récord de fines de los 90, traccionado por el shale.
Ese crecimiento, que se apalancó en el no convencional mientras el convencional siguió en declino, reordenó prioridades públicas y privadas. El foco se desplazó desde “cómo producir más” hacia “cómo evacuar, financiar, industrializar y exportar” sin que la infraestructura y los costos se conviertan en el freno del ciclo.
El 2025 dejó un dato estructural: el shale ya no funciona como promesa sino como base del abastecimiento y de las exportaciones incrementales. El salto de producción permitió que la balanza energética sostuviera un superávit significativo, con impacto directo en el frente externo.
Los sueldos de Vaca Muerta: cuánto cobra un petrolero en Neuquén
Sin embargo, el año también mostró la lógica propia del no convencional: mantener el nivel exige perforación y fractura constantes por la rápida declinación de los pozos. En el tramo final, el crecimiento se volvió más “administrado”, con señales de estabilización mensual, en parte por el cierre de planes anuales de inversión y por restricciones logísticas que aparecen cada vez que la actividad se acelera.
La infraestructura como condición: oleoductos, puertos y audiencias ambientales
Si 2024 instaló el debate sobre capacidad de transporte, 2025 lo convirtió en agenda de ejecución. Río Negro buscó capitalizar su rol territorial como corredor y plataforma logística, con el puerto de San Antonio Este como nodo de cargas para proyectos de evacuación y exportación. En paralelo, la provincia avanzó en el procedimiento ambiental para ampliar la capacidad de transporte hacia Allen, con la audiencia pública del oleoducto Duplicar Norte en Cipolletti y un eje repetido por cámaras y gremios: empleo local, formación y gestión ambiental durante obra y operación.
Mientras YPF bate récords en Vaca Muerta, Comodoro insiste en su reclamo por los pasivos del petróleo
Neuquén, por su parte, sostuvo una línea política consistente: sin rutas, servicios y seguridad operativa en las áreas, la curva de producción pierde previsibilidad. El planteo provincial volvió a poner sobre la mesa el costo territorial del boom: tránsito pesado, siniestralidad en rutas petroleras, presión sobre agua y saneamiento, y demandas de financiamiento para obras críticas.
GNL y mercados: de la promesa global a los contratos regionales
En gas, 2025 dejó un movimiento doble. Por un lado, creció la discusión sobre proyectos de licuefacción como salida estructural para un mercado interno ya cubierto y para una producción que necesita exportación para justificar nuevas inversiones. En esa lógica, el año consolidó la narrativa del “salto exportador” como objetivo sectorial, con estimaciones que ponen el umbral de actividad en torno a cientos de pozos por año y decenas de miles de millones de dólares de inversión anual para sostener la expansión.
Cómo es el plan anticíclico de YPF para sostener inversiones pese a la caída del precio del petróleo
Por otro lado —más inmediato— el shale gas empezó a afirmarse en el mapa regional antes del GNL: acuerdos de suministro y negociaciones con Chile, Uruguay y Brasil mostraron que el gas neuquino ya compite por demanda firme en países vecinos, aunque condicionado por capacidad de transporte y por la disponibilidad de rutas de evacuación (incluida la opción Bolivia como corredor).
eolomedia
En el plano corporativo, YPF colocó el proyecto Argentina LNG en el centro de su estrategia 2025–2026, con una secuencia de socios, financiamiento y definición de cronogramas que se volvió tema de mercado. La discusión sobre “quién se suma” y “en qué etapa” reflejó una realidad: para escalar el GNL, la Argentina necesita contratos, capital y ejecución simultánea en upstream, ductos y terminales.
YPF pone al GNL como eje del plan energético 2026
El 2025 instaló un debate específico para Neuquén: cómo encuadrar inversiones de upstream —en particular las orientadas a incrementos de producción— dentro del régimen de incentivos, y qué contrapartidas territoriales se exigen para acompañar políticamente la hoja de ruta del Presupuesto. La discusión se apoyó en una premisa: Vaca Muerta aporta recaudación, divisas y actividad, pero demanda infraestructura que hoy se financia de manera fragmentada entre Nación, provincias y privados.
Río Negro, en tanto, reforzó su posicionamiento como sede de infraestructura para exportación (puerto, logística, servicios) y como jurisdicción que busca transformar ese rol en actividad y empleo, con foco en la cadena de valor asociada a oleoductos y GNL.
Ambiente y licencia social
Cómo impacta en Vaca Muerta el bloqueo petrolero de Estados Unidos a Venezuela
El frente socioambiental no se retiró de la agenda en 2025: se reconfiguró. Hubo más discusión técnica sobre monitoreo, líneas de base y atribución de impactos, y también más judicialización. En ese marco, un fallo de la Corte Suprema que rechazó una cautelar contra varias operadoras por supuestos daños ambientales volvió a marcar un estándar: para medidas urgentes, la Justicia exigió hechos concretos, delimitación clara y vinculación específica entre daño y conducta.
En paralelo, la conversación pública sumó episodios de sismicidad percibida en zonas cercanas a la actividad no convencional y reactivó pedidos de información sobre monitoreo, coordinación con organismos técnicos y protocolos de comunicación. Según el Observatorio de Sismicidad Inducida, el 2025 fue “el año de los 100 sismos”, clara señal de alerta.
Neuquén aprobó el ingreso de “el rey del fracking” a Vaca Muerta en el bloque Los Toldos II Oeste
Creada con IA-Gemini
Para gobiernos y empresas, el desafío se concentró en sostener ritmo de obra sin deteriorar la confianza social, especialmente en localidades que conviven con fractura, perforación y tránsito pesado.
En la provincia de Neuquén, particularmente, el gobernador tuvo como lema “el gas de Vaca Muerta, primero para los neuquinos” y encabezó una serie de obras que llevaron el servicio a poblados pequeños y postergados que veían como el recurso pasaba frente a sus casas, pero sin poder usarlo.
Lo que dejó 2025
Con récords de producción, Neuquén consolida su liderazgo energético gracias a Vaca Muerta
Entre las virtudes y aciertos que dejó este año, vale destacar la consolidación productiva del shale como base del crecimiento petrolero y del superávit energético; el avance de obras y tramitaciones para destrabar evacuación de crudo, con Río Negro como pieza logística relevante; y los primeros pasos de una estrategia exportadora de gas por mercados regionales mientras el GNL madura.
Neuquén al instante
Respecto de las deudas que todavía mantiene el crecimiento productivo, la siempre dramática infraestructura vial y de servicios sigue en tensión con el ritmo de actividad, y mantiene costos territoriales visibles. Además, la persistencia de brechas de competitividad (costos, impuestos, rigideces) frente a cuencas internacionales, en un año donde el precio internacional mostró volatilidad y obligó a recalibrar planes.
Por último, el frente socioambiental demanda de evidencia, monitoreo y transparencia para sostener licencia social.
Vaca Muerta: avanzan acuerdos institucionales para ordenar el desarrollo del futuro Distrito Energético
En síntesis, 2025 cerró con una conclusión compartida por el sector y por las provincias: Vaca Muerta ya empuja la macro, pero el siguiente escalón depende menos de la geología y más de la ingeniería institucional y territorial. Neuquén puso el énfasis en infraestructura y en reglas que reconozcan el costo local del desarrollo. Río Negro buscó convertir su localización —puerto, corredores y obras— en plataforma de inversión, empleo y formación. El 2026 queda planteado como el año en que esas dos estrategias se prueban en obra, financiamiento y capacidad real de exportación.
