17 enero, 2026

Jacobo Pichintíniz: bandera, colores e historia de Huracán al que despide Comodoro

(Por Franco Córdoba – Pasta de Campeón) El barrio Pietrobelli despide a uno de los suyos. De esos nombres que no necesitan presentación en la mesa del hincha, en la tribuna del César Muñoz o en la memoria de la vieja cancha.

El goleador murió a los 73 años y con su partida, el “Globo” siente que se apaga una voz de las épocas doradas, pero también que se enciende con más fuerza la obligación de contar su historia. Porque hay jugadores que pasan… y hay otros que quedan. Jacobo, de esos, quedó para siempre.

Pasta de Campeón on Instagram: “🖤 PROFUNDO DOLOR EN EL FÚTBOL COMODORENSE Este viernes se apagó una parte de la historia. A los 73 años falleció Jacobo Eduardo Pichintiniz, una de las grandes glorias de Huracán, protagonista de aquel recordado plantel de la década del 70 que dejó una huella imborrable en la memoria del club y de toda la ciudad. 🎈 Pichintiniz fue mucho más que un jugador: representó entrega y amor por la camiseta del globo, valores que marcaron a una generación y que aún hoy siguen siendo ejemplo. Su nombre quedó ligado para siempre a una época dorada, a tardes de cancha llenas y a un Huracán que supo hacerse fuerte desde la identidad y el sentido de pertenencia. ⚽️ En 1979, con apenas 29 años, debió poner fin de manera prematura a su carrera profesional por problemas de salud. Aun así, su legado no se detuvo ahí: quedó grabado en la historia grande del club y en el corazón de los hinchas. 😢 La noticia de su fallecimiento genera un profundo pesar en familiares, excompañeros, amigos, simpatizantes y en toda la comunidad futbolera de Comodoro. Hoy no se despide solo un exfutbolista, sino una parte viva de la memoria de Huracán. 🙏 Desde Pasta de Campeón, acompañamos con respeto y dolor a su familia, seres queridos y a toda la familia del Globo en este momento. #huracan #luto #futbol #comodoro #qepd”

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Del Pietrobelli al “manto sagrado”: un pibe del barrio que ya era peligro de gol

Como tantos referentes del club, el camino de Jacobo nació ahí: en el barrio, en la calle, en el potrero, en la pertenencia. A fines de los años 60 ya entrenaba con el equipo que amó, y el hincha empezaba a notar lo que luego sería certeza: cuando Pichintíniz estaba cerca del arco, algo podía pasar.

Su juego tenía eso que en Comodoro siempre se valora: coraje sin estridencias, sacrificio para el equipo y la picardía del delantero de raza. De esos que aparecen en el momento justo, que se meten en la historia sin pedir permiso.

Pichintíniz, en sus comienzos con la casaca del Globo

Foto: Libro “La historia grande del fútbol comodorense”

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1970: campeón y goleador, el Huracán que abrió una era

En 1970, Huracán ganó el Torneo Oficial y Jacobo, con casi 18 años, fue una referencia goleadora en un equipo que quedó marcado en el ADN del club.

Dirigido por Hernán Kaiser, y con laderos de época como Juan Carlos “Bocha” Rodríguez, Juan Carlos “Papa” Álvarez y Miguel Ángel “Quito” Toledo, ese plantel empujó una etapa que luego desembocaría en páginas todavía más grandes.

Eran años donde el fútbol se jugaba con el corazón en la camiseta, y el club empezaba a sentirse representante de una ciudad.

Arriba: Hernán Kaiser, Roberto de Uribarri, Jorge Toledo, Manuel Torres, José Hernández, Juan Carlos Alvarez, Juan Carlos rodriguez, Juan Hadamaschuk, Juan Acosta y Humberto Aranea. Abajo: Mario Lorenzi, José Varela, Carlos Lobo, Jacobo Pichintíniz, Miguel Toledo y Antonio del Rosario Gordillo.

Foto: Libro “La historia grande del fútbol comodorense”

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1971: Huracán al Nacional y el debut en la Doble Visera

El salto a los grandes escenarios llegó en 1971. Huracán jugaría por primera vez un Torneo Nacional y Pichintíniz vivió su bautismo absoluto en un templo: 11 de octubre de 1971, frente a Independiente en la Doble Visera. Con la camiseta 7, el resultado fue 4-1 en contra por la fecha 6, pero ese día Jacobo se metió en un álbum que ya nadie puede borrar: Huracán de Comodoro estaba en el mapa grande, y él era parte.

Huracán de Comodoro ante Independiente

Foto: Libro “La historia grande del fútbol comodorense”

Y llegó también el primer grito en ese nivel. Fecha 14, el escenario fue el Estadio YPF, el rival Juventud Antoniana de Salta

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El 12 de diciembre de 1971, con la 9 en la espalda, Jacobo marcó a los 72 minutos el 2-0 tras un pase largo de José Sixto Ojeda, quien había abierto la cuenta. Gol y abrazo colectivo: de esos que no se olvidan porque tienen olor a tribuna y a familia.

Clásico patagónico, regionales inolvidables y el Nacional 1974

Jacobo integró los planteles de Huracán en los Nacionales de 1971 y 1974, cuando el Globo representó al fútbol patagónico en aquellos torneos legendarios. Y en el camino, fue protagonista de una llave que todavía se cuenta como una fogata: la que le devolvió a Huracán el boleto al Nacional.

El 2 de junio de 1974, Huracán ganó 3-0 en una jornada imborrable. Jacobo, dueño de la 7, fue parte del once que con goles de Sayago, Daniel Lanza y Marcelino Britapaja logró el triunfo que empujó la ilusión de todo Comodoro. Era un equipo con carácter, con barrio, con convicción.

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Huracán, con el pasaje para el Nacional 74. Pichintíniz, el primero hincado en la zona baja del equipo del Globo.

Foto: Libro “La historia grande del fútbol comodorense”

En el plano local también fue campeón del Definitorio 1974, y ya en el Nacional 74 tuvo su debut de temporada ante Independiente, en cancha del Pietrobelli. Del otro lado, nombres pesados: Francisco “Pancho” Sá, Rubén Galván, Ricardo Bochini, Daniel Bertoni. Huracán enfrentaba a gigantes con el pecho inflado y el orgullo intacto.

Y Jacobo también dejó su huella en ese mismo torneo: en la Doble Visera, en un partido donde el “Rojo” se impuso con goles de Saggioratto, Bertoni López y dos de Bochini, el atacante comodorense anotó el gol del honor para el Globo, con la 11. Porque incluso cuando el viento sopla en contra, las glorias encuentran una forma de decir “acá estamos”.

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Foto: Libro “La historia grande del fútbol comodorense”

El triunfazo ante el Huracán: una noche de película en Comodoro

Si hay un partido que pinta de cuerpo entero lo que era ese Huracán, es el 3 de noviembre de 1974. En Comodoro Rivadavia, el Globo venció 4-0 a Huracán de Parque Patricios con goles de Juan Maricoy, Marcelino Britapaja (2) y Juan Ojeda (p), en revancha emocional después del 5-0 sufrido en la ida en el Tomás A. Ducó.

Fue de esos triunfos que no entran en una estadística: entran en el alma. Y Jacobo estaba ahí, dentro de esa foto gigante que el hincha guarda como un tesoro.

Más títulos, más años, más Huracán: 15 temporadas de pertenencia

El vínculo con el club se sostuvo con el tiempo. En 1975 integró el plantel que clasificó al Regional, y luego continuó acompañando procesos en el ámbito local y nacional.

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Arriba: Victor Gordillo, Jacobo Pichintíniz, Marcelo Sayago, Juan Maricoy, Marceloni Britapaja, Miguel Angel Parra. Abajo: Fermín López, César Laffitte, Juan Carlos Alvarez, René Omar Bellido y Juan Carlos Rodríguez

En 1976 sumó otra coronación en el Definitorio, en un equipo dirigido por Oscar “Cacho” Cadars, con participaciones desde el banco, y también estuvo presente en el segundo Zonal de 1977.

En 1976 sumó otra coronación en el Definitorio, en un equipo dirigido por Oscar “Cacho” Cadars, con participaciones desde el banco, y también estuvo presente en el segundo Zonal de 1977.

Eran tiempos de nombres fuertes, de vestuario pesado, de fútbol con identidad: José Karamarko, Francisco Pardo, JJ Murgia, y la guía de una eminencia como el “Bocha” Rodríguez. Jacobo fue parte de ese tejido de nombres que hicieron grande al Globo.

El retorno desde el banco: Pichintíniz entrenador y campeón

Cuando la etapa como jugador empezó a diluirse, la camiseta no se fue. Cambió de lugar: del césped al banco, de la corrida al grito de orden. En los comienzos de los 90, Huracán volvió a aparecer en su vida como entrenador.

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En el Apertura de 1991 dirigió una campaña en el banco donde también estuvieron Claudio Sola, Pedro Tula y Sixto Márquez, y un grupo recordado por el hincha: Adrián Llesona, Juanito Velázquez, Rafael “Rafa” Pacheco, José Luis “Cacho” Costa, y baluartes como Ricardo “Pato” Rubilar y Raúl Papescu.

Un año más tarde, el Globo volvió a gritar campeón con él en el banco. La “Barra de Fierro” todavía lo recuerda: esa consagración que quedó asociada a una imagen y a una época, con la pilcha de Deportes Morón metida en el ideario popular.

Pichintíniz con Roberto “Pica” Miranda, en los 90

Foto: LIbro “La historia grande del fútbol comodorense”

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Y su último paso como DT también dejó marca: Ferrocarril del Estado, con la conquista del Clausura 1994 y una columna vertebral que la ciudad todavía nombra de memoria: Horacio Moyano, Jorge “Chato” Córdoba, Jorge Villarreal, Hugo Puntano, Héctor Palacios, y arriba Ricardo Rubilar junto al “Cani” Carlitos Aguilante. Y un joven “Picha” Héctor Villafáñez, el Dani Ochoa, y en la banca a David “Poroncho” Alderete. Fútbol de barrio y de identidad: de ese que se siente propio.

Jacobo nunca dejó de acompañar al Globo. En la cancha, en la vida social del club, en el relato compartido donde siempre aparecía una anécdota, una sonrisa y esa forma simple de recordar épocas doradas. En Huracán, los años pasan, los nombres se repiten… y algunos se vuelven eternos.

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Pichintíniz, en el firmamento de los nombres de una historia del fútbol de Comodoro

Foto: Prensa Club A. Huracán

Porque cuando un jugador le entrega más de 15 años a una camiseta, no se trata solo de fútbol: se trata de pertenencia, de pueblo, de la identidad de una institución que en Comodoro es mucho más que un club.

Hasta siempre, Jacobo: el “Globo” te guarda en su cielo

Hoy Huracán despide a Jacobo Pichintíniz con el dolor inevitable y con el orgullo de haberlo tenido. Se va un delantero, sí. Pero sobre todo se queda una bandera: la del pibe del Pietrobelli que se puso el manto sagrado y lo defendió con amor.

En cada charla de tribuna, en cada foto amarillenta, en cada recuerdo del César Muñoz, su nombre va a volver. Porque hay gente que no se muere: se transforma en historia.

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Y Jacobo, el nuestro, ya está ahí: en los partidos de la inmortalidad, con la 7, la 9 o la 11… y con Huracán en el pecho para siempre. PDC lo despide y saluda a su familia, amigos en este duro momento.

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