Ya es oficial. Este lunes, mediante el decreto 24/2026 publicado en el Boletín Oficial, el presidente Javier Milei convocó a sesiones extraordinarias a realizarse entre el 2 y el 27 de febrero.
Entre los temas que debatirá el Congreso Nacional están la reforma laboral y la modificación del régimen de presupuestos mínimos para la preservación de los glaciares (Ley de Glaciares), además del acuerdo Mercosur-UE y distintas designaciones oficiales.
El punto más caliente del temario es, sin dudas, la reforma laboral. Vale recordar que Patricia Bullrich había querido aprobar la media sanción en un “tratamiento express” entre Navidad y Año Nuevo, pero no lo logró. Ahora intentará conseguir que la Cámara Alta le dé aprobación al proyecto alrededor del 11 de febrero. De conseguirlo, pasaría luego a la Cámara de Diputados.
El proyecto original, tal y como fue dictaminado en comisión, implica un verdadero ataque a las condiciones laborales: indemnizaciones más baratas para que los empresarios puedan despedir con facilidad; banco de horas para atacar las horas extras y flexibilizar al extremo el horario de jornada laboral; ataque a los convenios colectivos, a a la ultraactividad y al derecho de organización y huelga; y vacaciones fraccionadas; dentro de un sinfín de puntos incluidos a pedido del poder empresarial.
Evidentemente, es un proyecto que no se puede desligar del proyecto global de Javier Milei y La Libertad Avanza que se ha visto desde el comienzo: revolucionar aún más el país a favor del gran poder económico y subordinarlo a los intereses del gran capital financiero internacional y de la geopolítica de Donald Trump, como se ha visto nuevamente en su alineamiento respecto del tema Venezuela en los últimos días y como veremos esta semana en el Foro de Davos.
Por estas horas, de todos modos, hay febriles negociaciones con la conducción entreguista de la CGT, que no ha anunciado la preparación de ninguna medida de lucha seria sino que busca negociar algún punto para dejar pasar lo central, y con los gobernadores, muchos de ellos dispuestos a aprobar la reforma a cambio de modificaciones en Ganancias y preservar su caja. No por casualidad, tanto el Senado como Diputados han sido instituciones en las cuales durante la primera parte de su mandato Milei ha obtenido leyes importantes a pesar de ser minoría. Es terreno de colaboracionistas vinculados a poderes económicos nacionales y provinciales así como de los Kueider del peronismo que después aparecen con 200.000 dólares de presuntas coimas en Paraguay.
Algo tienen en común: todos ellos negocian a espaldas de las grandes mayorías y usan las necesidades populares como moneda de cambio para sus intereses y negocios. Esto ya se ha visto en la aprobación de la Ley Bases y tantas otras normas entreguistas. Es por eso que desde la izquierda se llama a confiar solamente en la lucha y preparar grandes jornadas combativas para cuando se trate la reforma laboral en el Congreso, al tiempo que se se apoyan luchas emblemáticas como Lustramax, que actúan como verdaderos casos testigo de cara a lo que viene, tanto frente al tratamiento en el parlamento como anticipando las cientos y miles de luchas de resistencia que habrá cuando quieran pasar sus planes a la realidad.
Un dato no menor a tener en cuenta es que quienes levantarán la mano en el Senado para decidir si avanza o no el proyecto de esclavitud laboral son parte de una casta cuyas condiciones de vida nada tienen que ver con las del pueblo trabajador: el “sueldo” bruto de un senador nacional en la actualidad supera los $ 10 millones de pesos mensuales. Se trata de una burocracia completamente alejada de las necesidades populares, sin mencionar que eso es tan solo la punta del iceberg de un personal político que en muchos casos cuenta con patrimonios millonarios y negocios que los unen por uno y mil lazos al gran poder económico.
La Izquierda Diario informó ya por ejemplo el caso del senador Luis Juez, cuya casa estaría valuada en cerca de USD 1 millón y está en uno de los barrios cerrados más exclusivos de Córdoba. Así como él, son muchos los senadores que viven así.
¿Confiarías en gente así para decidir sobre el destino de las condiciones de trabajo de millones? Mejor, sumarse a la preparación de grandes jornadas de lucha, confiando solo en la huelga y movilización de los trabajadores.
Estos son los 72 senadores y senadoras que tendrán que votar a favor o en contra de la esclavitud. El pueblo los estará observando:
