La paritaria nacional docente sumó este jueves un nuevo traspié. En una reunión clave celebrada en la sede de la Secretaría de Trabajo de la Nación, la Unión Docentes Argentinos (UDA) rechazó de plano la propuesta económica presentada por los funcionarios de Javier Milei, postergando cualquier posibilidad de acuerdo hasta el próximo mes.
El titular del gremio, Sergio Romero, fue el encargado de comunicar la decisión tras el encuentro. Según detalló el dirigente, el Ejecutivo ofreció elevar el salario mínimo docente a $650.000 para marzo y a $700.000 en abril. Sin embargo, para la organización sindical, estos montos no alcanzan a cubrir las necesidades básicas de los trabajadores de la educación frente a la escalada de precios del primer trimestre. En la previa al cónclave, el gremio ya había anticipado que no puede aceptar “sueldos de hambre”.
“Se rechazó durante la reunión”, sentenció Romero, dejando en claro que la distancia entre las pretensiones gremiales y las posibilidades del Estado nacional sigue siendo amplia. Ante la falta de consenso, las partes acordaron un cuarto intermedio hasta el 8 de abril, fecha en la que se retomará la mesa de diálogo.
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Este rechazo de UDA se produce en un clima de fuerte malestar en el sector educativo, donde los gremios vienen denunciando el desfinanciamiento del sistema y la licuación de los sueldos. Por esos motivos, el colectivo sindical con el respaldo del resto de los gremios docentes de la CGT avanzó a un paro nacional contundente el 2 de marzo.
La cifra propuesta por el Gobierno queda, según los técnicos sindicales, por debajo de la canasta básica total, lo que profundiza el conflicto en las provincias que dependen de este piso nacional para fijar sus propios escalafones.
