El represor Ricardo Miguel Cavallo seguirá preso. Así lo dispuso la Cámara Federal de Casación Penal que rechazó el pedido de excarcelación que realizó su defensa. Por lo cual, el condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), continuará en la Unidad 34 de Campo de Mayo.
El abogado del condenado realizó su presentación con el argumento de “agotamiento de pena” ya que la condena superó los 25 años. Tal como refleja la periodista Luciana Bertoia, la defensa arribó a ese cálculo tomando como punto de partida su detención del 24 de agosto de 2000, cuando estaba por viajar desde Cancún hacia Buenos Aires. Siempre negó tener denuncias en su contra pero fue un argumento que durante décadas se cayó al contar con innumerables acusaciones.
El letrado intentó durante todos estos años, pero especialmente en los últimos dos, con el recambio del Gobierno nacional, que salga de la cárcel lo antes posible. Pero cuenta con una traba principal: los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal, que comprendieron la situación judicial y fallaron en su contra.
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Los votos fueron de los magistrados Guillermo Yacobucci y Javier Carbajo y la disidencia de Ángela Ledesma, descartaron el planteo. Como destacó la periodista Luciana Bertoia, Casación con esta determinación convalidó lo que había resuelto el juez Daniel Obligado, del Tribunal Oral Federal (TOF) 5: que a Cavallo, de la misma promoción que Alfredo Astiz, no le correspondía ser liberado.
Según el TOF 5, el tiempo de detención debe computarse a partir del 30 de enero de 2007, cuando quedó a disposición de la justicia argentina; por lo que está lejos de cumplir los 25 años que le posibilitarían acceder a una libertad condicional. Previamente, el represor estuvo a disposición de las justicias de México y de España, donde Baltasar Garzón lo procesó por genocidio y torturas, hasta que fue extraditado a la Argentina para ser juzgado, tras la declaración de inconstitucionalidad de las leyes que impedían su juzgamiento. El magistrado español, el 1 de septiembre de 2000, lo procesó acusándolo de participar en 264 desapariciones y 159 secuestros. En enero de 2001 fue trasladado a Madrid, convirtiéndose en el primer militar argentino extraditado para ser juzgado en el exterior.
Finalmente, en diciembre de 2011, el Tribunal Oral Federal Nº 5 lo condenó a prisión perpetua por crímenes atroces.
En relación a la trayectoria de Cavallo dentro del operativo represivo en la dictadura cívico militar, fue larga. Muchos de los secuestrados lo nombran como un infiltrado en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en pleno comienzo de la era de Jorge Rafael Videl, en 1976.
Por eso, en el juicio de la ESMA Unificada, muchos de las víctimas señalaron que el represor tenía varios roles y hasta se lo describió como un personaje “multifacetico”. Por caso, estaba en Operaciones y en Inteligencia; hacía gestiones logísticas; y era responsable de algunos de los secuestrados.
Víctor Basterra, citado por Bertoia, consiguió sacar de la ESMA una cédula que había sido confeccionada a su nombre, como si fuera agente de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). A su vez, mencionó Cavallo daba cursos sobre “cómo torturar mejor”.
