La gripe H3N2 volvió a generar preocupación en los sistemas de salud de América Latina tras la confirmación de la circulación de una nueva variante del virus en países vecinos.
Se trata del subclado K de la gripe A (H3N2), una mutación que, según advierten los especialistas, presenta una rápida capacidad de propagación y un comportamiento que obliga a reforzar la vigilancia sanitaria.
En las últimas semanas, las autoridades sanitarias de México, Perú y Colombia confirmaron casos vinculados a esta variante, mientras que en Bolivia se activaron protocolos de vigilancia epidemiológica tras la detección de episodios sospechosos. En ese contexto regional, Argentina intensificó los controles, aunque hasta el momento no se registraron contagios confirmados en el país.
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Desde los organismos sanitarios nacionales indicaron que se reforzó la secuenciación genómica de muestras respiratorias con el objetivo de detectar de manera temprana la posible circulación del virus. La vigilancia se extiende a las 24 jurisdicciones con laboratorios preparados para identificar y derivar casos en forma sistemática.
En cuanto al cuadro clínico, los especialistas señalan que los síntomas de la gripe H3N2 son similares a los de otras variantes de influenza, aunque en algunos pacientes pueden presentarse con mayor intensidad. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran la fiebre alta, el malestar general, los dolores musculares, la tos seca persistente y una fatiga marcada que puede prolongarse durante varios días.
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Los grupos considerados de mayor riesgo son los niños menores de cinco años y los adultos mayores, especialmente aquellos con enfermedades preexistentes. En estos casos, la infección puede derivar en complicaciones respiratorias que requieren seguimiento médico y, en algunos cuadros, internación.
Ante la aparición de síntomas compatibles con influenza, los profesionales de la salud recomiendan realizar una consulta médica oportuna, evitar la automedicación y extremar las medidas de prevención. Entre ellas se destacan el lavado frecuente de manos, la ventilación de ambientes y el uso de barbijo en personas con síntomas respiratorios.
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Respecto de la nueva variante, los especialistas explican que el subclado K de la gripe A (H3N2) no constituye un virus completamente nuevo, sino una mutación de una cepa ya conocida. Sin embargo, su reciente aparición implica que pueda evadir de manera parcial la inmunidad adquirida, tanto por infecciones previas como por la vacunación.
Desde el Instituto Malbrán confirmaron que, hasta el momento, esta variante no fue detectada en Argentina. Las muestras analizadas corresponden a casos registrados durante diciembre y forman parte de un monitoreo continuo que se mantendrá activo durante los próximos meses.
En paralelo, algunas provincias comenzaron a adoptar medidas preventivas adicionales. En Corrientes, por ejemplo, las autoridades sanitarias instaron a reforzar los esquemas de vacunación antigripal, con especial énfasis en los grupos de riesgo, como adultos mayores, niños pequeños, embarazadas y personal de salud.
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Durante 2025, en el país circuló casi exclusivamente la influenza A (H1N1), y los registros oficiales reflejan una cobertura de vacunación desigual. Los datos muestran que poco más del 50% de los niños menores de dos años recibieron la vacuna antigripal, mientras que en mayores de 65 años la cobertura superó apenas el 40%. En embarazadas rondó el 50% y en el personal de salud alcanzó aproximadamente el 80%.
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Desde el Ministerio de Salud señalaron que, pese a las diferencias antigénicas del subclado K, la vacuna antigripal continúa ofreciendo protección frente a las formas graves de la enfermedad. Los datos preliminares indican una efectividad estimada del 70 al 75% para prevenir hospitalizaciones en niños y del 30 al 40% en adultos.
